Bienaventurados ellos que han elegido ser felices

Su sonrisa me calo el alma, su jovialidad me hizo recordar lo bendecida que fui al verle… Ni los intensos rayos del sol, ni siquiera las grandes caminatas por las calles de la zona 1, ni los malos rostros que seguramente recibe cada día de los conductores, ni siquiera la violencia de nuestras calles… nada… nada… le ha logrado borrar la sonrisa hacia nosotras. Y mejor aún, nada pudo compararse con la luz que irradiaron sus ojos al ofrecernos sus protectores para vidrio de carro…

Estoy realmente agradecida porque vi a Dios en su rostro, porque esa piel quemada me hizo imaginarme la piel de Jesús camino a su crucifixión. Es realmente magno que esta gente que no posee lo que muchos de nosotros sí, pueda tener tanta sabiduría y, toda ha sido alcanzada de manera empírica y por la Gracia de Dios. Quizás no pueda expresar con palabras todo lo que ha significado para mí el ver a todos estos hombres y mujeres, que incluyen ancianos, adultos, jóvenes y niños, trabajando con sus manos, imaginándome en ellos a un Jesús que también trabajó con madera. Un Jesús que siendo el Hijo de Dios vino a la Tierra para salvarnos, para librarnos de la muerte. Un Jesús que nació en un pesebre, creció sin lujos materiales, y murió de la manera más vil: clavado, golpeado y sin haber cometido pecado alguno; y, que siendo quién es, vivió en lo ordinario, y más aún, en la humildad de la condición humana.

… En medio de la búsqueda de la verdadera identidad me he hecho muchas preguntas, he titubeado acerca del rumbo mi vida. Ha sido una lucha, un intento de no naufragar y ahogarme en la cotidianidad, una búsqueda de un nuevo renacer cada día, un nuevo significado de la palabra vida. Esta búsqueda de este nuevo renacer me ha dado la pauta que no puedo ni debo quedarme soñando “bajo”, porque tengo una misión “allá afuera”, y porque no debo ni quiero quedarme estancada y en mi vejez preguntarme porque no hice lo que alguna vez soñé.

Esta semana que ha pasado ya,  se ha atizado mi corazón, mi espíritu y mi vida; he tenido muchas chispas de renovación, alegoría y esperanza. Es extraña la sensación de quedarte sin palabras, pero no desde el punto de vista literal y exclusivamente vocal, sino quedarte sin palabras para expresar la magnificencia de esos espíritus que han sabido mantenerse bajo la lluvia de la incredulidad, el egoísmo y lo trivial de la existencia; y de paso, nos han permitido ver el rostro de Jesús en ellos. Y justamente eso fue lo que me sucedió con “Don Luis”, el vendedor ambulante de la zona 1. Algo similar me ocurre cuando escucho a mi joven mentora decir que hizo una nueva amistad con el señor de la “Biblio”, con “Doña Eva”, con el policía de la U, con el conserje del quinto piso, y le doy importancia porque vivimos en una sociedad que pretende seguir las ideologías racistas de la aristocracia del Medioevo; o  como cuando puedo conversar con las personas que quiero y admiro, y sé que puedo aprender de su sabiduría.

He decidido pues, dedicar esta entrada a las personas que cada mañana se levantan y eligen buscar la felicidad con la conjugación de su talento en las calles de la capital de Guatemala, más que buscar objetivamente bienes materiales. Específicamente me he centrado en los “pequeños y olvidados empresarios” de la Sexta Avenida de la ciudad Capital, quiénes con sus manos artísticas, manos con olor a betún, manos rajadas por el calor del fuego, son quiénes reflejan el esfuerzo de una cultura que muestra la marcada diferencia en la distribución de ingresos, pero también muestra el gran potencial que cada humano puede llegar a desarrollar basándose en la trascendencia de sus vidas, y como dice un libro muy importante, todo lo demás vendrá por añadidura, tal como la satisfacción de sus necesidades (básicas). Hoy he aprendido una gran lección de vida… y es: que compartir tu talento con los demás es derivado de la elección de ser feliz.

Esto último puede ser tomado desde muchos puntos de vista: económico, social, psicológico, espiritual… más sin embargo, este último es la base de todo. Haber tenido el honor de poder tomarles una fotografía con mi alma a estas personas, y ahora tener el privilegio de escribir sobre ellos, me ha renovado el espíritu y me ha recordado que Dios ha sido perfecto haciéndonos talentosos para llevarnos a ser una sociedad en común-unión con todos.

Acknowledgments

Con la admiración que cada hombre, mujer, anciano, niño… y cada persona que hace de las calles de la Sexta Avenida su lugar de “trabajo” y alegría, deseo expresar cada palabra que aquí se encuentra escrita para que más personas conozcan la realidad de nuestros países sub-desarrollados. Asimismo, deseo aclarar que no estoy tratando el tema de manera pesimista, por el contrario, al ver a estos humanos haciendo de sus manos, pies, cabeza, mente, corazón y alma un gran telar de talentos, entramando cada hilo artístico con el “hilo económico de nuestra sociedad”, solo me hace reflexionar cuán importante es la libertad de elegir y aún más, elegir bien.

Mis más sinceros agradecimientos al Payasito “Pinta-caritas”; a los dos señores músicos… a “Don Juan” que me permitió ver en sus manos negras por el betún, una obra artísticamente abstracta que ningún pintor profesional podría entender hasta que lograse “simpatizar”, desde el sentido semántico de la palabra tomando como referencia a Adam Smith en la Teoría de los Sentimientos Morales, con “Don Juan”… al mitológico “Fauno de la Sexta”; a “Jorge”, el dibujante ambulante; a “Doña María” y sus ayudantes en el comal; a “Don Matías” y a “Carlitos”…  a “Mario” que me recordó mi infancia y las largos pero divertidos usos de la carretilla de mano en el campo; y, a “Don Luis” por bendecirme el día con su sonrisa.

Mi admiración y respeto hacia cada uno de sus trabajos, sus talentos, y su dedicación por ser ejemplo de perseverancia, esperanza, superación, y felicidad.

Entrepreneurs “informales”

 La economía informal… esta formada por unidades económicas y trabajadores que permanecen fuera del mundo de actividades económicas reguladas y relaciones de empleo protegidas” (Chen, Martha Alter; Rethinking the Informal Economy (Abril 2005); United Nations University & Expert Group on Development Issues)

La anterior definición de economía informal es totalmente cierta para el caso de las personas que día a día se establecen en la Sexta Avenida y comienzan a ofrecer sus servicios de “Pinta-Caritas”, “Lustre de Zapatos”, “Trenzas”, “Música”; y bienes como “Retratos hechos a mano”, chicles, flores, globos, “algodones” (tipo de dulce que se deshace al comerlo); “tortillas recién salidas del comal”, verduras, frutas, granizadas, pulseritas típicas, y demás artesanía que es proveniente en su mayoría del interior del país de Guatemala. Al referirse que no forman parte de actividades económicas reguladas y relaciones de empleo protegidas, lo entiendo en la manera que estos vendedores no poseen una licencia sanitaria, no declaran impuestos ante la Superintendencia de Administración Tributaria, y mucho menos están inscritos en el Registro Mercantil o en el Ministerio de Trabajo, por mencionar algunas regulaciones gubernamentales para las actividades económicas, siendo este el caso.

Dando un giro a los dos párrafos anteriores, he de centrarme en lo que me ha interesado. He de anticipar también que utilizaré un concepto económico para detraer cualquier tema que viole “el ambiente” de lo que quiero hacer público: ceteris paribus. Ceteris Paribus a los problemas que ocasiona la economía informal, la evasión de impuestos que ella incurre, y demás temas que un sujeto “fanáticamente cuadrado” podría objetarme. Mi deseo esencial es hablar sobre la condición humana talentosa que forma la sociedad de la cual Gabriel Zanotti escribió: “La sociedad humana se define, pues, como la cooperación de los seres humanos entre sí bajo el signo de la división del trabajo, voluntaria y pacífica. Voluntaria porque es humana, y acción humana es acción deliberada; voluntario deseo de llegar a una mejor situación. Y pacífica porque la cooperación implica paz; la guerra atenta contra la esencia de la sociedad”. (Zanotti, Gabriel; Introducción a la Escuela Austríaca de Economía; Buenos Aires, 1981)

En nuestros salones modernos, le llamamos Entrepreneurship; ellos le llaman: sobrevivir dignamente. Yo le llamo, elegir hacia la felicidad.

Haciendo referencia a Ludwing Von Mises en su obra “La Acción Humana” (Unión Editorial: 1980, España), defino a cada uno de mis fotografiados como Grandes Genios Creadores, sinónimo del concepto  formal: Empresarios. Y es que después de haber leído el párrafo de Von Mises titulado El Genio Creador, he encontrado lo siguiente:

¿Qué le hace al “Mitológico Fauno de la Sexta Avenida” pintarse el cuerpo, meterse en un vestuario tan cuidadosamente elaborado y balancear una bola de cristal a lo largo de sus brazos y rostro con tan sutil destreza? Pues bien, creo tener la respuesta. Lo hace porque ha decidido no seguir al cardumen de peces que van siempre en una misma dirección sin saber irónicamente hacia dónde van.

Pero también vendrá un incrédulo y responderá con una pregunta a lo anterior: ¿Nos propones que nos dediquemos a pintarnos el cuerpo y juguemos con una bola de cristal, mientras nuestra familia se muere de hambre?

Yo respondo: ¡Definitivamente no!

Todos nosotros somos Grandes Genios Creadores, porque un Logos nos dio Talentos para la construcción de su Reino en la Tierra y en el Cielo, y quisiera creer que cada uno está haciendo uso de ese talento que más que ser visto como una “atadura” de Dios para que le ayudemos a construir su Reino y nos sintamos con el deber o la obligación de explotarlo, lo veamos como lo que es: un Don. Un verdadero Don con el cual servimos a los demás.

Este “Mitológico Fuano de la Sexta Avenida” seguramente tendrá una familia a la cual le lleva pan y tortillas al terminar su jornada diaria, fruto de su elección por hacer uso de su talento y no meramente fruto de su trabajo. Porqué no hay mayor bendición que el encontrarse en un estado de malestar y al querer salir de ese estado, descubrir nuestro Talento y es entonces cuando el trabajar ya no representa una acción exclusivamente objetiva sino se ha llegado ha convertir en una elección que nos produce felicidad, una felicidad que Dios ha hecho nuestra pero también nos ha dado la libertad de elegirla.

¡No hay mayor auto-mutilación que el querer renunciar a nuestros Talentos! ¡Y que actitud más egoísta y malagradecida hacia Dios, el Mayor Genio Creador, el querer arrancarnos lo que somos y se nos ha sido otorgado como esencia de nuestra vida!

¿Qué estaría haciendo hoy este hombre mitológicamente fauniano si hubiese elegido ser un ladrón? ¿O si hubiese elegido ser panadero, policía, o mendigo? Muy probablemente solo viviría, no tendría anhelos ni deseos, solo andaría por la vida sin buscar la trascendencia. No tendría la esperanza de un mañana que inflame su corazón de alegría, porque simplemente ha elegido mutilarse el alma… arrancándose la esencia de su vida: su Talento.

En alguna parte escuché una historia, era de una anciana catequista. Y dice así: tenía ya sus 65 o 70 años de edad, y aún entregaba su vida a enseñarle a niños y niñas la Palabra de Dios, pero resulta que en alguna reunión el Sacerdote le pidió que leyese el Evangelio del Día, y ella sin ninguna vergüenza le respondió que no sabía leer ni escribir. La expresión facial del Sacerdote quizás lo dijo todo, ¿cómo era posible que una persona “analfabeta” estuviese impartiendo a los niños la catequesis? En seguida algunos de los presentes en esa reunión le dijo al Padre que antes de dar cada sesión de Catequesis, le leían a esta Santa Mujer la Palabra de Dios, mientras ella escuchaba en completo silencio. Finalmente se ponía de pie y empezaba a explicarles a los niños, cuán excelsa y sabia Teóloga. El Sacerdote no convencido decidió poner a prueba lo dicho, le leyeron el Evangelio y ella al terminar dio su Magistral y Magna Clase. Todos anonadados y principalmente el Sacerdote, estupefacto al escucharla y observarla. Seguramente era como ver un Jesús hablando en la Sinagoga, sentado en la Barca, o subido en una peña, compartiendo la Palabra de su Padre. “Quién tenga oídos, que oiga” (Lucas 8:8)

Y hago referencia a esta mujer porque en efecto, mis fotografiados al igual que ella han sabido escuchar el llamado que tiene Dios para sus vidas. Es por eso que Bienaventurados ellos por lo que ven sus ojos y por lo que oyen sus oídos, y porque a pesar de todo no han sucumbido a seguir la cotidianidad de la vida; porque como Jesús dijo: “Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes (sus 12 discípulos) ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”. Bienaventurados estos hombres y mujeres que han descubierto el Talento que se les ha sido otorgado y han elegido seguir una vida en Santidad, poniendo al servicio de sus hermanos, los dones y talentos que el Gran Genio Creador les ha otorgado.

Y citando literalmente a Benedicto XVI, quiero finalizar con una exhortación a elegir libremente la autenticidad de nuestras vidas y buscar la Santidad cada día… Nada es imposible, hay muchos Santos que conviven a diario con nosotros, que nos iluminan la vida y que ante todo, nos otorgan el gran regalo de ver en ellos un Rostro Tierno y Glorioso de Jesús… rememorando en ellos la Transfiguración que Jesús les mostro un día a Pedro, Juan y Santiago. (Lucas 9:28-36)

“Los santos son (…) los verdaderos reformadores (…) sólo de los santos, sólo de Dios proviene la verdadera revolución (…) No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico. La revolución verdadera consiste únicamente en mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno. Y ¿qué puede salvarnos sino el amor?” (Mensaje de Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud 2005, Alemania).

Dios me permitió renovar mi espíritu, y verle Transfigurado en estas personas que día a día eligen ser felices con sus talentos.

¡Ojalá pudiera imprimir las fotos que la cámara de mi corazón tomo de ellos para que cuando olvide o me pierda en la búsqueda de la felicidad y quede sin Esperanza, pueda sacarlas y observarlas de nuevo para tomar ánimos y continuar creyendo!

A “Doña María”: sus manos son labradas por el calor del fuego… Porque en el fuego se prueba el oro, y los que agradan a Dios en el horno de la humillación, confía en él pues vendrá en tu ayuda. (Eclesiástico 2:5-6). Al igual que para Ud. “Don Juan” y “Don Matías”.

Para ti, “Mario”, “Payasito Pinta-Caritas”, “Jorge” y “Mitológico Fauno de la Sexta Avenida”… Del más pequeño saldrán mil, del menor, una nación numerosa. Yo soy el Señor, y haré que pronto suceda. (Isaías 60:22).

Para ti, “Carlitos”… Dichoso tú porque de los que son como tú es el reino de los cielos. (Mateo 19:14)

Y para mi joven Mentora, Dr. Ravier y Dr. Zanotti… Dichosos porque han escuchado la Palabra de Dios y la han puesto en práctica. (Lucas 11:28)

… Nadie enciende una lámpara y la pone en un lugar oculto o cubierta con una vasija de barro, sino sobre el candelero, para que los que entremos veamos la claridad… (Basado en La Lámpara y la Luz de Lucas 11:33).

(Febrero de 2013, inmortalizado en mi alma).

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