Agricultura, Cambio Climático y Migración

Las mañanas completamente soleadas, la brisa que pensé encontraría es hoy una nube de humo que se mezcla con los primeros rayos del sol. Las montañas azuladas de mi niñez, son hoy grisáceas por el “arjeño[1]”. El caudal del río cercano a mi casa hace unos años se podía escuchar a varios metros de distancia, hoy solo pisando la orilla del mismo, se le puede escuchar. Hoy los grandes latifundios cubiertos de pastizales y ganado bovino son solo minifundios plagados de inmensos zurcos cubiertos por plantas de tomate abandonado, con yardas interminables de nylon negro… 

Atrás ha quedado la naturaleza, que en la actualidad es abatida por el supuesto crecimiento económico de mi comunidad, y no es que esté en contra del progreso económico. Solo pienso, si mi comunidad supiera la importancia inmensa del aprendizaje empírico (por lo menos), quizás sabría que su empresarialidad podría utilizar de mejor manera los recursos que posee. Sin tener que recurrir a medios paternalistas y violentos, el día de hoy, para rescatar sus pocos bienes después de las pérdidas ocasionadas.

Cuando me marché de mi comunidad para continuar mis estudios en la Universidad nunca imagine que aprendería la economía de una manera muy tosca, nada amable pero muy cierta: vivimos en un mundo de escasez. Con mayor impacto en países como Guatemala, donde la agricultura representa cerca de 2.94 millones de hectáreas y cerca de 32.47% de éstas se encuentran erosionadas (Banco Mundial, 2009).

Una realidad…

He tenido pláticas con mis familiares, y me han contado que las cosechas de tomate se han arruinado, las lluvias no se han dado (algo que he comprobado) y la tierra esta completamente agrietada. El caudal del río es muy bajo, dado que durante el verano los cosechadores de tomate lo utilizaron para regar sus sembradillos. Los árboles de los cercos no tienen ramas, porque han sido cortadas para evitar que su sombra arruine las plantas de tomate de las orillas. Todo esto ha sido en vano, las cosechas de tomate se han perdido. Y esto ha llevado a una serie de problemas inimaginables: muchos agricultores hicieron préstamos a sus familiares en “los Estados” (Estados Unidos), otros en el peor de los casos, a los bancos (digo peor de los casos, porque lo hicieron sin ninguna asesoría). Hipotecaron sus bienes para que les otorgarán los créditos y, hoy, cuando la cosecha se ha perdido, solo les han quedado deudas que saldar. Muchos de estos agricultores apuestan todo, incluso sus vidas a la cosecha de tomate; y ahora que las pérdidas han llegado a casi ahorcarlos, prefieren hacerlo ellos mismos. Recuerdo que el año pasado se dio un caso de suicidio por motivos de deudas. En la actualidad ha sido mucho peor, los que han hecho tratos con conocidos, en el campo hay una ley con las deudas: o paga o muere.

Los terrenos están plagados de malas cosechas de tomate, por lo tanto se ha escaseado el lugar donde sembrar maíz y frijol, y la sequía en pleno invierno no es una buena acompañante. Ha quedado un lugar desolado por la falta de empleo en los “tomatales”. Las razones por las cuales se han perdido las cosechas son desconocidas (para mi), mucha gente dice que fue porque no le pusieron los pesticidas en la cantidad adecuada (malas prácticas), el mismo clima hizo que el tomate pareciera estar maduro pero en realidad estaba verde por dentro, en fin… las razones verdaderas no las tengo. Sin embargo, lo que me interesa en este momento es mostrarle a mi lector la cadena desoladora que ha ocasionado el cambio climático en la Aldea Los Pinos, y como esto ha sido causa de la migración de muchos de mis vecinos a Estados Unidos.

Al darme cuenta de como la falta de lluvias y pero más aún, que el uso indiscriminado de nuestros recursos naturales ha dañado el medio de subsistencia de la propia comunidad, decidí indagar acerca de si existía literatura que hiciese un nexus entre el cambio climático, la agricultura y las migraciones… La encontré. Ha sido comprobado con mis propios ojos, ahora no solo forma parte de mi empirical inner economist sino también de mi theoretical inner economist.

Los Pinos, es una aldea de Baja Verapaz, donde la principal actividad de subsistencia como había mencionado antes, es la agricultura. Los cultivos eran predominantemente maíz, jaza, frijol, y ayote; en menor escala o en huertas domésticas, camote y yuca. El río cercano era utilizado por las mujeres para lavar ropa  (puesto que no se contaba con agua domiciliar),  y para que bebiera agua el ganado; importante es mencionar que no era utilizado para regar las cosechas. En las décadas de los 80’s y aún los 90’s, las lluvias eran abundantes sin llegar a las fluctuantes tormentas y sequías actuales. La producción de Los Pinos era aproximadamente 40 redes de maíz de una manzana y media de tierra, esto es aproximadamente 30 o 35 quintales de maíz, lo anterior se traduce a una producción total de 480 quintales de maíz al año. Los niños en aquel entonces iban a la escuela y al terminar la jornada estudiantil, eran esperados por sus padres en el terreno para iniciar la jornada laboral familiar. Ya fuera para arrear la yunta de bueyes, “calzar la milpa”, abonar, arrancar la maleza en los zurcos, entre otras tareas referentes al crecimiento y cuidado de las siembras. Lo que me sorprende más es que aunque en las grandes metrópolis del mundo, se estaba cuajando el “core meaning” de las ideologías, la gente del campo se dedica a cosechar porque no existían en aquel entonces “fertilizantes regalados”, semillas y pesticidas mejorados. En realidad me atrevería a decir que el gobierno no estaba interfiriendo la producción por medio de programas para frenar la consecuente hambruna y pobreza, porque no existía el abatiente problema de escasez de lluvias en pleno invierno que tanto afecta a las comunidades rurales. Mucho menos existía el problema de falta de mano de obra adulta en los campos. Según la FAO, la porción de fuerza laboral empleada en la agricultura durante el año 2000 para Centroamérica era de 24% (Reuveny, 2007).

Ahora, mayo de 2013, la realidad es otra. Muchas de las familias de mi comunidad se han quedado sin la cabeza del hogar: el padre, quién ha decidido emigrar a Estados Unidos de forma ilegal porque las siembras de maíz y frijol han sido invadidas por la siembra de tomate. Siembras que ha terminado en pérdidas. También hay uno o dos casos de padres que han decidido emigrar porque tienen que saldar cuentas con el banco, o de lo contrario el lugar donde viven los hijos que han dejado serán “expropiados sin indemnización”. “Los intereses se los están comiendo vivos”, son frases que he escuchado en más de una ocasión. Otro problema de la invasión del tomate es que la mayoría de personas que están involucradas en la cosecha del mismo, al ver el auge que tenía hace unos 4 ó 5 años, decidieron vender el ganado bovino que tenían, para poder financiar sus primeras cosechas… hoy el panorama es dramático, han perdido buena parte del capital en la mala cosecha y no tienen ganado que les sirva de amortiguador de la deuda. Lo han perdido todo. Las fuentes de trabajo en Los Pinos se han terminado, y lo más triste es que muchas familias no habían inscrito a sus hijos en la escuela porque a principios de enero se especulaba que la cosecha de tomate sería buena y traería ingresos diarios para estas personas. Aproximadamente Q 50.00 es el salario por día de una persona en el área rural, una familia compuesta por 2 personas adultas, y 3 niños a partir de los 10 años, el ingreso diario de este hogar es de Q175. Esta predicción la hago en base a lo que he investigado en mi comunidad, sin embargo, esta cantidad puede variar porque puede que se contrate o no a todos los miembros de dicha familia. Han sido largas filas de personas que he visto en la entrada de los terrenos con siembras de tomate, esperando ser contratados.

Revisión Literaria:

Para nadie es un secreto que la mayoría de personas que emigran a Estados Unidos son provenientes de países subdesarrollados. En el caso particular de Guatemala, para el año 2007 se estimaba que cerca de 1.3 millones de guatemaltecos vivían en Estados Unidos, de los cuales la mayoría eran indocumentados (Smolarek, 2007). Según organizaciones internacionales relacionadas al desarrollo económico, Guatemala tiene tres características: pobre, el Banco Mundial reportó en 2001 que cerca del 39.8% de la población guatemalteca vive con menos de US$1.00 por día, y cerca del 64.3%, con menos de US$2.00 por día. Multiétnica: el 42% de la población forma parte de grupos étnicos. Rural, 61% de la población vive en áreas rurales donde cada grupo étnico convive en un espacio geográfico de 109,000 kilómetros cuadrados (Edwards, 2002).

Después de haber mostrado algunas estadísticas, presento la siguiente recopilación literaria acerca del cambio climático, la agricultura y la migración. Feng[2], et al. (2010) cimientan mi hipótesis con respecto que los países subdesarrollados típicamente tienen grandes poblaciones rurales (como Guatemala con un 61% de la población total) que dependen directamente de la agricultura, y la pérdida de los recursos que la hacen posible, ocasiona que dichos países sean más vulnerables a los cambios en el clima. Feng, et al. (2010) con información obtenida de México durante dos períodos: 1995-2000 y 2000-2005, realizaron un modelo matemático para determinar si existía una relación entre el declive de las cosechas por el cambio climático y las migraciones de mexicanos a Estados Unidos. Los resultados que obtuvieron los resumo de la siguiente manera: el efecto significativo del cambio climático en las cosechas se traduce que por un 10% en la reducción de dichas cosechas, la tasa de migración a Estados Unidos aumenta 2%. Lo anterior demuestra  que aproximadamente para el año 2080, los 1.4 millones de mexicanos en EEUU entre las edades de 15 a 65 años aumentarán hasta llegar a ser 6.7 millones, como resultado de declive en la productividad agricultora.  

Las personas que han emigrado a Estados Unidos enfrentan sus propios problemas en aquel país. Lo que he mostrado es solo una cara de la moneda, esta es la realidad de mi comunidad. Según Reuveny (2007), el cambio climático induce a violentos conflictos. Esto también lo he visto. Gran parte de los cosechadores de tomate son provenientes del departamento de El Progreso, y el resto son “siembras a medias[3]” con los nativos de Los Pinos. He escuchado algunos comentarios sobre la “invasión de los sanaratecos” (como les llaman), no solo en Los Pinos sino también en otras comunidades. La competencia por los recursos y su posterior manejo erróneo (tala de árboles y destrucción de fuentes de agua), así como las tensiones sociales y étnicas han hecho que se den conflictos verbales; aún (y gracias a Dios) no se han dado pugnas donde se incluya el uso de armas, sin embargo, ¿qué nos espera si cada día, la escasez hace que las personas se conviertan en el hombre egoísta sobre el que Hobbes trató en su libro El Leviatán?

Reflexiones

Los recursos naturales en Los Pinos seguirán en detrimento hasta que no se tome conciencia de que quizás la mayoría de migraciones actuales se ha dado por la falta de los mismos. El mal aprovechamiento y cuidado de la tierra ha hecho que las cosechas se pierdan, y más aún la constante contaminación, ha hecho que las dos estaciones marcadas en Guatemala sean cada vez más fluctuantes.

 Anteriormente había escuchado que instituciones tanto de libre mercado como sus oponentes dictaban conferencias sobre el crecimiento económico y el medio ambiente. He de declararme culpable de no haberme interesado en ese tema anteriormente; sin embargo, he decidido indagar sobre las causas reales y las consecuencias del cambio climático y su relación con el progreso económico mundial.

Siendo un poco optimista, seguramente mi comunidad se recuperará temporalmente pero continuará en el mismo ciclo. Debe ser mi tarea hacer del conocimiento de ellos esta reflexión, sin embargo, aún existe el problema de hacerle caso a una mujer “con ideas nuevas de la gran ciudad”. Quizás los que han emigrado se habrán dado cuenta ya que el mal uso de la tierra ocasionó la mayoría de las pérdidas, pero ahora ellos se han ido. Ya reza el conocido refrán: Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido.

Los financiamientos de “palabra” pero también “escritos”, el realizar un presupuesto y la asesoría agropecuaria y financiera, son soluciones que por tener resultados cuantitativos demostrables pueden servir para aminorar las migraciones y darle un mejor trato a la tierra.

Para finalizar, el haber indagado sobre el problema de los recursos naturales en Los Pinos me hizo encontrar causas y consecuencias que nunca antes había imaginado. Lección aprendida: El fin no justifica los medios, porque luego los medios no son suficientes para cubrir las deudas. Para los recursos naturales también se aplica la utilidad marginal decreciente.

Referencias:

  • Edwards, John. Education and Poverty in Guatemala. Guatemala Poverty Assessment (GUAPA) Program Technical Paper No. 3. (February, 2002).
  • Feng, Shuaizhang. Krueger, Alan B. Oppenheimer, Michael. Linkages among climate change, crop yields and Mexico-US cross-border migration. (2010).
  • Reuveny, Rafael. Climate Change-induced migration and violent conflict. Political Geography 26 (2007) 656-673. (2007).
  • Smolarek, Bailey. Causes and Effects of Guatemalan Immigration to the United States. UW-L Journal of Undergraduate Research X.  (2007).
  • World Bank. Guatemala: Country Note on Climate Change Aspects in Agriculture. (December, 2009)

[1] Arjeño: Tipo de Humillo que se produce por la combustión de materia sólida que se mezcla en el ambiente, típicamente durante la mañana y la tarde. Este humillo ocasiona la ilusión óptica de ser una pequeña precipitación de agua.

[2] Considero que este paper cuenta con una explicación cuantitativa muy profunda, la cual puede ayudar a comprender mejor el tema. Disponible en: http://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1002632107

[3] Las siembras a medias son un tipo de trueque arcaico, no se encuentra cimentado por ningún medio jurídico más que con la palabra de los interesados. Ambas partes interesadas proporcionan insumos y el predio (una de ellas) para cultivar, y al final se reparten las ganancias obtenidas, en la mayoría de los casos, 50%-50%.

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