SEMINARIO DE ECONOMÍA: Friedrich A. Hayek

Ocho lecturas fueron asignados para este seminario: Uso del Conocimiento; El Poder Creador de la Civilización Libre; Los resultados de la acción del hombre pero no de un plan humano; Clases de orden en la sociedad; Individualismo: El Verdadero y El Falso; Historia Económica y Pensamiento Político; La Pretensión del Conocimiento; y, Hayek y la Justicia Social – Una Aproximación Crítica. Las primeras siete lecturas son autoría de Friedrich A. Hayek, y la última, de Julio H. Cole.

Como un flashback, lo aprendido durante cada sesión ha regresado a mí, y me pide a gritos hacerle un espacio en mi bitácora de pequeñas vivencias a manera de hacer un conspicuo grabado de los aprendizajes que obtuve con este Seminario.

 He de sincerarme y decir que durante las primeras sesiones leía los documentos de Hayek, asintiendo todo lo escrito, hubo puntos con los que no estaba de acuerdo pero pensaba que yo debía estar equivocada. En las sesiones intermedias, por el contrario, tuve un encuentro negativo con Hayek y después de eso me parecía que él solo escribía porque tuvo un espacio, sus ideas me parecían tan inaplicables a la realidad actual… es decir, fue un completo elitista[1]. Llegué pensando lo mismo hasta el día de la última sesión, en la que nos correspondía leer Hayek y la Justicia Social – Una aproximación crítica. Hasta que comprendí que había idealizado a Hayek como un modelo a quién seguir, es una manera de sentirme parte de algo. Mi corazón me pedía que debía estar de acuerdo con todo lo que Hayek había escrito, porque de lo contrario, ya no era parte de ese algo. Me estaba quitando a mí misma, la libertad de elegir lo que esta bien y esta mal en cuanto a mis convicciones personales y espirituales. Y le estaba quitando a Hayek, la suya.

La última lectura presentaba la crítica a la crítica que Hayek realizó a la Justicia Social[2], me pareció estar totalmente de acuerdo con la crítica de la crítica. Hayek era utilitarista, egoísta, y sobre todo, poco auténtico. Estoy consciente que mis argumentos en contra de Hayek para este momento, se reducían a emociones y lo que Antón A. Toursinov[3] llamaría falacia de ataque personal. Las anteriores conjeturas me las había formado yo, no era que Julio H. Cole las presentara en su artículo. Es más, mi profesor siempre dijo que él actuaba como “Abogado del Diablo” frente a nosotros, sus alumnos, con respecto a Hayek. Por otro lado, en clase escuché puntos de vista variados y muy buenos, a veces objetiva y otras, subjetivamente dados. Algunas veces estaba de acuerdo, otras no tanto. Sin embargo, y como unas líneas atrás dije, el después del Seminario de Economía II me ha dejado aprendizajes relacionados con Economía pero también con otras ciencias sociales, y más importante aún, que todo en la vida se nos ha sido otorgado para consolidar nuestra vocación.

  1.      Conclusiones acerca del pensamiento de Friedrich A. Hayek:

1.1.   “Hoy en día, es prácticamente una herejía sugerir que el conocimiento científico no es la suma de todo el conocimiento. […] sin duda existe un conjunto de conocimientos muy importante pero desorganizado que no puede llamarse científico en el sentido del conocimiento de reglas generales: el conocimiento de las circunstancias particulares de tiempo y lugar. […] El embarcador que se gana la vida aprovechando los viajes de barcos que de otra manera irían vacíos o prácticamente vacíos, el corredor de propiedades cuyo conocimiento con frecuencia se reduce al conocimiento de oportunidades temporales, o el intermediario que saca ventajas de las diferencias locales de los precios de los productos, todos ellos realizan funciones eminentemente útiles basadas en el conocimiento especial de las circunstancias del momento que otros no poseen” – F. A. Hayek en el ensayo El Uso del Conocimiento.

Estoy muy de acuerdo con la clasificación que Hayek realizaba en cuanto al conocimiento disperso: conocimiento a disposición de individuos particulares y “el que deberíamos esperar encontrar con mayor seguridad en poder de una autoridad constituida por expertos debidamente seleccionados”. Según lo que he leído acerca de Hayek, él tenía una extraña aberración por las ciencias científicas y los métodos empleados en ellas, puesto que son utilizadas en la disciplina económica a manera de realizar, por ejemplo, con el proceso de mercado un método científico  para determinar sus causas e intentar corregir deliberadamente un orden espontáneo como tal. El proceso de mercado no puede diseccionarse – entiéndase como la acción de dividir en partes un vegetal o un cadáver para su examen. El mercado es un mecanismo para el procesamiento de información dispersa más eficiente que cualquier otro mecanismo diseñado deliberadamente por el hombre (Hayek, La Pretensión del Conocimiento), gracias a un orden abstracto y no concreto. (Hayek, Clases de Orden en la Sociedad).

El conocimiento de las circunstancias particulares de tiempo y lugar  hace que millones de personas del mundo cooperen involuntariamente. Siendo para Hayek, el logos del Orden Espontáneo (u Orden Policéntrico): el resultado de la acción de individuos sin ser deliberada previamente, un orden que se forma a sí mismo sin que exista una mente universal que controle todo el conocimiento. Citando a Adam Smith, lo que él llamo en la obra La Riqueza de las Naciones, la Mano Invisible.

1.2.   Me es muy importante citar a Hayek en este otro punto: “Una razón por la que los economistas tienden cada vez más a olvidar los constantes cambios pequeños que constituyen el cuadro económico global es probablemente su creciente preocupación por los agregados estadísticos que muestran una estabilidad mucho mayor que los movimientos del detalle. […] el tipo de conocimiento a que me he referido es aquel que por su naturaleza no puede formar parte de las estadísticas ni, por consiguiente, ser transmitido a ninguna autoridad central en forma estadística.”

Hayek ha cometido un grave error, desde mi punto de vista, al generalizar su desacuerdo con el uso de métodos cuantitativos en toda la disciplina económica. Es aquí donde he caído en cuenta de la gran importancia que tiene la matemática, estadística, econometría, finanzas y demás métodos cuantitativos para brindar una perspectiva “clara” de problemas de tipo micro – entiéndase, microeconómicos primordialmente. Sin embargo, para estudios macro- macroeconómicos- la utilización de datos y métodos cuantitativos ocasiona el problema de la  falacia de generalización para los argumentos que puedan proporcionarse utilizándolos. Ejemplificando lo anterior, se puede decir que el crecimiento mundial ha disminuido tanto por ciento, y por eso se concluye que la economía mundial esta mal (falacia de generalización); cuando en realidad, no todas las economías avanzadas cuantificadas unitariamente han disminuido y aún mejor, países en vías de desarrollo han presentado crecimientos boyantes.

Por otro lado y siendo honesta, los seres humanos necesitamos resultados visibles, porcentajes, medidas, gráficos, y cantidades específicas para saber que se está haciendo lo correcto, para determinar qué se debe cambiar, y qué se debe dejar.  Necesitamos saber en cuánto se está reduciendo la pobreza en Guatemala, y no queremos respuestas como mucho, poco, o nada; ¡a rabietas pedimos porcentajes! Necesitamos que se nos digan que el crecimiento económico del país fue de tanto por ciento. Un caso particular es el hecho de necesitar que nos digan nuestra nota final de determinado curso para así, erróneamente, decir o creer  que aprendimos. Dependiendo de la nota final… del número compuesto por 1, 2 ó 3 dígitos, tomamos una decisión para la próxima clase, establecemos horarios de estudio más rígidos, menos visitas a Facebook, memorizando más palabras por minuto, en fin, todo, menos pensar más. Hacemos lo que Hayek replicó: planificación central basada en información estadística, no tomando en cuenta circunstancias de tiempo y lugar. El mismo problema sucede en muchas economías mundiales, que intentan planificar creyendo que el conocimiento se encuentra en los expertos que realizan esos planes, fulminando así al “hombre que está en el terreno”[4].

1.3.   “[…] mucho de lo que llamamos cultura es sólo ese orden crecido espontáneamente, que no se levantó ni por completo independientemente de la acción humana ni por diseño, sino por un proceso que se ubica en algún punto entre estas dos posibilidades, las cuales fueron largamente consideradas como alternativas exclusivas.”

1.4.   “El hombre no conoce la mayoría de las reglas por las que actúa; y aun lo que llamamos su inteligencia es en gran parte un sistema de reglas que opera sobre él pero que no conoce. En las sociedades animales y, en gran medida, en sociedad humanas primitivas, la estructura de la vida social es determinada por reglas de acción, las cuales se manifiestan sólo siendo obedecidas. Es sólo cuando los intelectos de los individuos se vuelven más complejas que se vuelve necesario el expresar las reglas en forma comunicable, de manera que puedan ser enseñadas por el ejemplo, los comportamientos desviados puedan ser corregidos, y las diferencias de opinión expresadas sobre lo que va a ser decidido.*” – F. A. Hayek en el ensayo Clases de Orden.

Justamente, al finalizar este párrafo, Hayek realizó una cita que me pareció importante copiarla: * “Así, parece que hubiera algo de verdad en el supuesto estado de bondad original en el cual todos espontáneamente hacían lo correcto y no podían hacerlo de otro modo, y con la idea que sólo con el conocimiento creciente viene la maldad. Es sólo con el conocimiento de otras posibilidades que el individuo deviene capaz de desviarse de las reglas establecidas; sin tal conocimiento, no hay pecado”.

No por gusto Alexis de Tocqueville escribió: “La libertad es, ciertamente, algo sagrado. Sólo hay una cosa más merecedora de ese nombre: la virtud. Pero entonces, ¿qué es la virtud sino la libre elección de lo que es bueno?”

1.5.   La mayoría de los economistas, no me cabe la menor duda, habrán leído la famosa obra de Ludwing Von Mises, “La Acción Humana”. Han extraído la esencia de esta obra, sin llegar a declararse “Devotos de la Escuela Austríaca”, y han estrechado en los brazos de la Economía, otras ciencias tales como Psicología, Sociología, (lo que Mises no veía con buenos ojos), dando lugar a disciplinas como Behavioral Economics, Economía Experimental, Disaster Economics, entre ramas destinadas al estudio del ser humano en la Economía.

            2.      Experiencia Personal

En realidad, este seminario ha sido uno de los cursos que en varios ámbitos de la vida ha tenido mucho impacto. El aprendizaje que he recibido por parte del profesor y de mis compañeros de clase ha sido muestra clara que el conocimiento no se encuentra en una sola persona.

Recuerdo, que después de haber escuchado tantos mitos acerca del que sería mi profesor, el primer día de clases realmente me temblaban las piernas. Realizar conjeturas antes de conocer personalmente a los demás es un error del que no me salvo, pero la vida nuevamente me ha dado una lección: una de las mejores experiencias académicas que he tenido el privilegio de recibir gracias a este profesor. Muy aparte de enseñarme sobre Hayek,  me enseñó que un profesor no es aquel quién nos sigue el juego poniéndonos una nota numérica que indique que ganamos su clase… Un verdadero catedrático es quién realiza la más noble y a la vez retadora tarea al buscar siempre el bien de sus alumnos y valorar la diversidad de opiniones por encima de sí mismo. Un verdadero maestro integra, no divide; establece puentes entre sus alumnos, no enfrenta a unos contra otros; es imparcial, no los clasifica, los guía hacia un encuentro con la realidad espiritual o trascendente de la condición humana más allá de la simple corporeidad en la que se desenvuelven. (1 Cor 1:10-17)

Mis argumentos en este punto no serán científicos, más bien serán emotivos, pero realmente conocí a un ser humano que tiene claras sus ideas y de quién puedo decir, obviamente, que es un liberal económica y políticamente, pero que también tiene claro que más que Homo Economicus, el hombre es un ser virtuoso por naturaleza. Un hombre que se debate entre el bien y el mal, y que espiritualmente sabe que debe enfocar los dones que le han sido confiados por la Multiforme Gracia de Dios, hacia una sociedad con libertad y consecuentemente virtuosa.  Siendo liberal en las condiciones que anteriormente describí, en ningún momento intento hacernos un lavado express de cerebro, en realidad, respeto nuestra propia libertad individual.

Por otro lado,  he creído que lo importante al momento de leer, es pensar ¿para qué puede servirme esto? ¿Cuán aplicable es a mi realidad? ¿Estoy totalmente de acuerdo? ¿Si, por qué? ¿No, por qué? ¿No con la mayoría, por qué? ¿Con la mayoría, por qué? Más aún, me faltaba la pregunta clave que debemos preguntarnos al momento de leer, ¿A quién va dirigido? Parece ser una pregunta hasta tonta, sin embargo, sirve para que nos pongamos en contexto acerca de a quiénes el autor lo esta dirigiendo. Cuáles son las situaciones históricas, políticas, económicas que le hicieron escribir el libro, el artículo, el discurso, etc… Podrá parecer también, que estoy incitando a creer en  nada.  Todo lo contrario, en el momento en que indagamos los puntos ciegos para nosotros de lo que leemos, cimentamos nuestro conocimiento y aún más, nuestras creencias trascendentales. Ya lo decía Gabriel J. Zanotti en El Fundamento Último de la Esperanza Humana, el ser humano al preguntarse por el origen último, por su destino final, se pregunta a sí mismo, indaga, y es donde la filosofía llega a ser la esperanza de la Esperanza (como virtud teologal).

Tiziano Terzani[5] dijo que durante su juventud, sus compañeros y él estudiaban porque era un placer y porque sentían un deber moral con su sociedad. Soñaban que un día la pobreza  y  los atropellos a los más débiles se terminarían. Él estudió Derecho porque con eso sentía que iba a luchar en contra de esos atropellos. Asimismo dijo que hoy en día (cuando pronunció esto a su hijo Folco, era el año 2004), los jóvenes estudiamos solo porque esto nos será útil para conseguir un trabajo y ganar dinero.

Quizás el tesoro de nuestro corazón, está en alguna parte que no es el lugar adecuado y nos hemos olvidado de ser personas. Estos seminarios intentan que los alumnos nos formemos nuestros propios puntos de vista, nos informemos, indaguemos, y seamos capaces de argumentarlos, ¡defenderlos! Pero también reconocer cuando nos equivocamos. Ser foco de pensamiento y no solo leer porque es el requisito para aprobar cada sesión, y posteriormente aprobar el curso.

Recordar que estamos llamados cada día a consolidar libre y virtuosamente nuestra vocación, es nuestra tarea.

*****

“Cada uno ha recibido su don; pónganlo al servicio de los demás como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que habla, que lo haga conforme al mensaje de Dios, el que realiza un servicio, hágalo con la fuerza que Dios le ha concedido, a fin de que en todo Dios sea glorificado por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por siempre.”

(1 Pedro 4:10-11)


[1] Lo paradójico fue que en la última sesión, nuestro profesor dijo que Ayn Rand no creía en las ideas de Hayek. Probablemente ella leyó acerca de la Sociedad Fabiana y luego los artículos de Hayek, especialmente sobre la Justicia Social, lo que fue el detonante para decir que Hayek era al fin y al cabo un comunista.

[2] Tema del que me informaré más a fondo, y muy probablemente describa mis aprendizajes sobre el mismo.

[3] Antón A. Toursinov: Doctor en Filología (Universidad Estatal Lingüística de Irkutsk, Rusia), ha realizado estudios de lingüística y semiótica en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos (Moscú) y en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México). Actualmente enseña Lógica, Lingüística y Análisis del Discurso en la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala).

[4] De esto se deduce que la planificación central basada en información estadística, por su naturaleza, no puede considerar directamente estas circunstancias de tiempo y lugar y que el planificador central tendrá que encontrar alguna forma en que las decisiones dependientes de ellas puedan ser dejadas al “hombre que está en el terreno”. – F. A. Hayek en El Uso del Conocimiento.

[5] Tiziano Terzani, periodista italiano. Autor de El Fin es Mi Principio. Ver: https://halitodereencuentro.wordpress.com/2013/07/15/el-fin-es-mi-principio-y-el-gran-viaje-de-la-vida/

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