¿Cuál es tu sueño?

Inspirada en el libro La Elegancia del Erizo de Muriel Barbery, con el tinte indeleble del estupor que causa achacarte la desesperanza… Y el magnánimo caso de la chica que de las calles fue directo a Harvard: Liz Murray.

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En una reunión con unos chiquillos, el tema de conversación fue ¿Cuál es tu sueño? Definitivamente sus sueños se entonaron en una pieza musical que atiza hasta el más duro corazón… una melodía que no tenía desafinaciones porque era la inocencia de sus espíritus que hacía pura cada nota.

En aquel entonces creía tener claro lo que era un sueño: ese deseo ferviente que mueve el corazón del ser humano para actuar en víspera de lograrlo, y le hace transfigurarse en la situación que idealiza en su mente. Probablemente por la influencia de mi mamá y su amor por la enseñanza parvularia, tuve a mi disposición colecciones de fábulas donde cada personaje era una comicidad y un profundo universo con emociones, lenguaje y sueños. Fue allí donde descubrí lo que era tener un sueño, tal vez proyectados a la manera más pueril, pero tenía sueños. Soñaba con un día poder estar en la guarida de la comadreja, donde me sentaría en la silla junto a su diminuta mesa cubierta por un mantelillo salpicado de florecitas, mientras la Señora Comadreja me servía un chocolate endulzado con miel de abeja. Definitivamente, toda una ficción más que un sueño, pero allí empecé a sentir las punzadas del anhelo y mi posible transfiguración para caber en la casi-guarida: mi baja estatura.

Demasiado pronto los humanos perdemos la capacidad innata de soñar y simplemente vivimos como si eso fuera suficiente. ¿Cómo hacemos para recuperar esa capacidad innata a soñar, los jóvenes y adultos? Y ¿cómo hacemos para que nuestros pequeños conserven la capacidad a soñar, aún después de los reveses y entreveces de la vida; y más aún de la edad? Quizás algo que pueda ayudarnos, tanto a niños, jóvenes y adultos, sea el recordar más constantemente el gran sueño de nuestra infancia o tan siquiera la ficción pueril, siendo el elixir que mantenga nuestra alma joven aunque nuestro cuerpo refleje lo contrario.

En este último tiempo he pasado horas pensando acerca de ¿cuál es mi sueño? Definitivamente, los humanos no tenemos uno solo, pero considero que si tenemos uno que deseamos alcanzar por encima de todos. Conforme vamos creciendo, nos vamos haciendo unos viejos cascarrabias y nos volvemos incrédulos ante la magia de soñar. Yo, había olvidado mis sueños de infancia, esos sueños que son los originales, y que muy posiblemente han determinado el rumbo que hoy lleva nuestra vida. Por qué los había olvidado, no lo sé exactamente… Quizás había sido incapaz de mantener el tiempo que le dedicaba de niña, a soñar; o quizás porque inevitablemente no he sido capaz de mantener la esperanza ante nuestra humanidad. Dónde está tu corazón, está tu tesoro…

Yo misma he dicho, soñar no cuesta nada. ¡Claro que cuesta! Tal vez existan personas en este mundo que la trascendencia de sus espíritu ha sobrepasado los límites de nuestro propio entendimiento humano y puedan expresar que para ellos, no fue difícil soñar. Es más, que desde la infancia tuvieron un sueño y ese sueño lo mantuvieron hasta las edades que hoy tienen; y más aún, que ese sueño los hizo felices en aquel entonces, y en este tiempo presente siguen conservando esa felicidad de infancia y la felicidad de haber transfigurado su sueño en la realidad. Admirables son esas personas que soñaron y que tuvieron la claridad de saber que a eso iban a encaminar sus vidas, sin vacilaciones, quizás con pruebas y dificultades, pero sin vacilaciones en sus sueños originales.

Estoy consciente que hay sueños que solo son ficciones, y por obvias razones en la realidad, no podré ser la amiga de una Señora Comadreja que tomé un chocolate con ella (quizás solo en la infinita imaginación); pero al menos este ha sido un ejercicio mental y espiritual que me ha servido para recordar que la esperanza vive en los sueños, la fe en la lucha diaria por llegar a ellos, y la felicidad en la búsqueda de nuevos anhelos que revolotean en nuestras almas aspirando llegar a concretarse.

Allí donde está nuestro buen sueño, está nuestro corazón.

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Posdata 1: La bondad humana, aún existe, y se puede contagiar. Aunque a veces sea más difícil verla. La mejor manera que encontré el día de hoy, llego a través de un experimento económico en una cátedra de la Universidad, sin desearlo ni buscarlo. Si en algún momento soñamos con una mejor sociedad, virtuosa y libre; y ese fue nuestro sueño de niñez… ¡Contagiemos nuestro anhelo y lo transfiguraremos en miles de corazones!

Posdata 2: El administrar mi blog ha sido un sueño que desde hace un año se ha hecho realidad y también, muy feliz. Y definitivamente hubo personas que me contagiaron con su sueño. ¡Feliz Primer Aniversario Hálito de Re-encuentro!

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One comment

  1. Fabiola Lopez · March 21, 2014

    Feliz aniversario!!! Le agradezco a Dios que existan personas como tu que creen en los sueños y que nunca dejan de hacerlo.

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