La valijilla para el viaje

LA VALIJILLA PARA EL VIAJE

Resuena en mis entrañas la duda, ¿A qué le temo? ¿De qué escapo? ¿De qué me siento orgullosa? ¿Acaso soy el personaje translúcido del futuro, con las difuminaciones del pasado?  

A veces deseo el ostracismo de mi misma. Vivir en la infinitesimal esperanza. Lágrimas irán, lágrimas vendrán, me perturba el olvidar. Agónicamente romántica, y con ahínco he intentado no develar más allá de la coraza con la que he “protegido” mis sentimientos.

Cuatro lustros sobre mi conciencia, encaminándome hacia la mitad del quinto… y cada uno ha mostrado un tambaleo distinto. Siendo honesta, le temo al tiempo y paradójicamente ha sido el tiempo mi mejor maestro. El miedo es el peor compañero, es el Logos del desastre y el dolor, pero si algo es cierto es que temo de misma, temo de mi condición humana, temo de mis debilidades… Tengo miedo de encontrar en la cotidianidad un pastar cómodo, le temo a perder mis ideales. Miedo a ya no encontrar ésta sensación de plenitud al escribir, miedo a ya no tener fuerzas. Le temo a mi senilidad y a la atrofia degenerativa de mis pensamientos. Miedo a volverme materia y desintegrar mi espiritualidad (poca, quizás). Pero sobretodo, miedo a no darme cuenta de que a lo que más le temo, ya me ha dejado vacía.

Hay un viento que no volverá a ser mío. Una brisa que se escapa entre mis vestidos. Los nunca que ocurrieron y los siempres, que no lo fueron. Cuál será la sorpresa, la inmensidad está dentro de la hostilidad de la vida. Una hostilidad que cada día forja el corazón, para bien o para mal. Historias recalcitrantes que siguen persiguiendo la armonía. Casi la mitad del quinto lustro de existencia terrenal, años obstinados a eclipsar la vida con eclécticas convicciones, quizás para no volver a la locura de la desesperanza.

El viaje apenas comienza… el miedo lo guardo en la valijilla, el bolígrafo me acompaña para continuar el libro de mi vida, desordenadas hojas de papel que guardan mis cavilaciones, y las florecillas disecadas van conmigo añorando recordar en sus fragancias muertas, el pasado feliz y los libros leídos que las guardaron. Muy cerca del corazón, el cariño y amor de y por quienes están y ya no están. Y el siempre que nunca termina, una verdadera tautología, el Ser Trino conmigo, que ha estado dispuesto a cargar mi valijilla cuando se me han cansado los hombros, y que ha sonreído sinceramente con mis alegrías. Los sueños y anhelos se tiñen en el lienzo de mi corazón, en búsqueda de la felicidad y una sincronía casi mágica al final de los lustros que aun me faltan por vivir.

Y para no sucumbir, al ingenuo pensamiento acerca de que mi vida ha sido exclusivamente aburrida, le tengo una cándida dedicatoria: A ésta vida aburrida que también me ha sido una aventura, tribulada por mis aterradoras contradicciones y alentada por mis regocijos… aburrida sí, pero por eso mismo, en la medida de lo posible, solo mía.

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2 comments

  1. Atenea Kairé · July 27, 2014

    Karen, no sabía que tenías un blog, ni mucho menos sabia sobre tu pasión por escribir! Te felicito mucho, seguí adelante! Esta muy lindo tu blog, yo justo empecé el mío (pero de moda y comida). Me ha gustado mucho leer sobre tu valijilla!! Un abrazo!

    • karenlopez · July 27, 2014

      Gracias por leer mi entrada. Gracias por tu visita. Y me alegra muchísimo que tengas un blog, debemos crear estos espacios de expresión sobre los temas que nos interesan para que muchísimas más personas se animen a aperturar uno nuevo. Un abrazo Ati! (Seguiré tu blog)

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