LAS COFRADÍAS DEL NIÑO JESÚS

Cofradía del Niño de la Virgen María y Cofrafía del Niño de San José, Salamá, Guatemala. (Fotografía propia)

Cofradía del Niño de la Virgen María y Cofrafía del Niño de San José, Salamá, Guatemala. (Fotografía propia)

“El camino era de terracería, a medida que se entraba a la aldea de la Estancia las casas se iban haciendo más sencillas. Las aves de corral y los perros deambulaban por el pequeño callejón. Los niños jugueteaban en los patios de las casas, con lodo o con un viejo balón de fútbol. Esta fue la escena que encontré en mi búsqueda de información acerca de las cofradías en Salamá, Baja Verapaz. La llamé la “Salamá rural”. Alejada de la modernidad de la ciudad y la banalidad de los prejuicios.”

Nota: El vídeo que se encuentra al finalizar el texto fue grabado el 24 de diciembre de este año durante la presentación de las dos cofradías del Niño en la misa de vísperas de Navidad en la Iglesia de San Mateo Apóstol en Salamá. Al haberse encontrado las dos cofradías: la del Niño de la Virgen María y la del Niño de San José, realizaron “la cortesía”, una danza que muestra el respeto mutuo hacia los dos niños cuando estos se encuentran. Haber sido espectadora de dicho evento, fue verdaderamente un privilegio. El olor del incienso, el sonido de los caracoles, tambores, y la solemne devoción de las personas que acompañaban a las dos cofradías, en una fecha tan especial como  la Navidad, fue la manera de reafirmar convicciones personales y espirituales con mi gente. ¡Ojalá este texto trascienda fronteras y corazones, no por mí ni por mi escritura (que está muy lejos de serlo), sino por la mágica cultura que envuelve a mi gente y a mi país: Guatemala!

***

I. QUÉ SON LAS COFRADÍAS

Una cofradía es una hermandad religiosa fundada en un pueblo, cuya responsabilidad es tener al cuidado una imagen de un santo en particular y rendirle culto. Desde el punto de vista académico,  la situación de inseguridad, de ambivalencia, de angustia, y el acoso de la violenta imposición cultural, el indígena americano se escudó con un tipo de hermandad religiosa utilizada por los españoles como un medio coadyuvante para sus propósitos de dominación ideológica y económica. La cofradía presenta una forma similar con la encomienda (Rojas, 1986, p. 257).

La cofradía, en efecto, presentó rasgos sociales y religiosos localizados también en las formaciones sociales prehispánicas, y al mismo tiempo aseguró los intereses de los colonizadores europeos. La cofradía puede ser utilizada como un vínculo con el pasado y abre perspectivas de sobrevivencia en el futuro de las sociedades americanas; resultó  ser  así, un instrumento ambiguo y contradictorio, en el que se dio cabida a los dioses prehispánicos y a los santos católico-cristianos. Por otro lado, permitió buscar la estabilidad y la seguridad de la época anterior, así como la adaptación o el equilibrio con las formas impuestas por el régimen colonial (Chance, et. al, 1985, p. 8).

Rojas (1986) realizó una comparación con el parentesco utilizado en la estructura de las sociedades tribales africanas y las cofradías, como estructura social de los grupos indígenas del área por la rigidez de su constitución. Identificó cuatro rasgos sobresalientes de las cofradías indígenas: 1) la cofradía fue convertida en un elemento organizacional de la comunidad; 2) “funciona como un reducto social y cultural frente a las formas de dominación colonial y neocolonial” (Rojas, 1987, p. 259); 3) la cofradía posee una estructura rígida que impide otras formas modernas y dinámicas; y, 4) se ha mantenido como un foco activo de la identidad y seguridad colectivas del indígena tradicional.

II. ESTRUCTURA SOCIAL DE LA COFRADÍA DE SAN JOSÉ EN SALAMÁ, B. V. 

En Salamá, Baja Verapaz, existen tres cofradías predominantes: del Niño de Santa María, del Niño de San José, y de la Santa Cruz. Consecuentemente, dichas hermandades le rinden culto a la figura del Niño Jesús y a la imagen de la Santa Cruz. Es importante mencionar que las cofradías se encuentran en lo que aquí llamo la “Salamá rural”, dado que las cofradías funcionan mayoritariamente en el área rural.

La cofradía que a continuación se detalla es la del Niño de San José[1]:

La organización jerárquica de la cofradía está compuesta por doce mayordomos y sus esposas. El primer mayordomo funge como presidente de la hermandad además de ser el dueño de la casa donde permanece la imagen del Niño Jesús por el tiempo en que el primer mayordomo tiene el cargo. En los años 90, los mayordomos tenían el cargo por siete años, sin embargo, actualmente se opta por tenerlo un máximo de tres años, dado que se dieron casos en los que el Primer Mayordomo se apropiaba de la imagen que custodiaba. El resto de mayordomos poseen la misma responsabilidad que el primer mayordomo, pero de manera supletoria.

Los mayordomos son elegidos por la aceptación de las familias dentro de la comunidad y como requisito principal deben ser católicos, estar casados y estar involucrados en actividades de la Iglesia Católica (estos requisitos se han introducido recientemente por la Iglesia Católica, puesto que en décadas anteriores, la Iglesia Católica no intervenía en los asuntos organizacionales de las cofradías). Explícitamente, a quienes se les da el cargo no se les pide poseer “capacidad de pago”, sin embargo, se deja entrever que cuando se habla de aceptación de la comunidad, los propuestos para ser mayordomos necesitan tener un espacio disponible en su casa para que la imagen permanezca, y cuando se realicen las concentraciones que exista espacio suficiente y que tengan la capacidad para brindar alimentación a las familias de los once mayordomos y sus allegados. Además deben colaborar con lo necesario para la fecha en que la cofradía del Niño Jesús termina su recorrido.

“El niño recoge su limosna”, es una manera de resumir que los recursos monetarios y materiales se obtienen durante el recorrido que la cofradía del Niño de San José realiza por las comunidades cercanas a la casa del primer mayordomo y las aldeas más lejanas de la “Salamá rural”. El recorrido inicia el 25 de diciembre y finaliza el 16 de enero del siguiente año, el primer mayordomo tiene la tarea de transportar a los miembros de la cofradía y la imagen del Niño Jesús hasta las comunidades lejanas, y ya estando en dichas comunidades el recorrido se realiza a pie.

La distribución de ingresos de las comunidades por las que recorre la cofradía juega un papel importante, dado que en las áreas cercanas al caso urbano, solo el 25 de diciembre se reúnen al final del día alrededor de Q1500 a Q1700. Los siguientes días va disminuyendo la contribución dineraria que las personas dan de limosna al Niño Jesús, pero va aumentando la limosna en especie.

En palabras de F. Tista, “en las áreas más rurales, el dinero se va terminando. Pero va aumentando el maíz, el frijol, mensufres[2] para los tamales, y las flores.”

También existe en las comunidades rurales lo que se conoce como “veladas al Niño”, lo que significa que en la vivienda de un devoto del Niño Jesús se realiza la “entrada” o permanencia de la imagen del Niño por un período que a veces se extiende hasta tres días. En una “velada al Niño”, la familia que lo recibe se prepara con un año de anticipación, recolectando bienes y ahorrando dinero para que el día de dicha “velada” puedan brindar desayuno, almuerzo y cena a los integrantes de la cofradía y a los vecinos que llegan a acompañar al Niño Jesús (una especie de rememorar el pasaje bíblico de los pastores que fueron en búsqueda del Redentor nacido en un pesebre). Son días de fiesta para la comunidad que tendrá una “velada”, se realizan rosarios y un factor importante son los tambores, caracoles, tarrascas y pitos, como instrumentos que complementan la velada y el recorrido del Niño Jesús por las aldeas.

III. ANÁLISIS SOCIAL DE LAS COFRADÍAS

Generalmente después que el primer mayordomo termina su ciclo de servicio a la cofradía, se adquiere una posición privilegiada dentro de la comunidad. Por otro lado, la estructura de tener varios mayordomos presenta una estructura rígida que casi asemeja a una familia, debido que el cargo de primer mayordomo en la mayoría de ocasiones es obtenido por un mayordomo de grado menor. Los mayordomos de la cofradía está integrada por personas de la comunidad en la que se fundó dicha cofradía, y se establecen “barreras de entrada” para otras familias, que quieran formar parte de la mayordomía pero no son de la comunidad en la que se fundó la cofradía.

Las cofradías representan una inversión de tiempo valioso para la mayordomía y de bienes materiales y dinerarios considerables. Los mayordomos forman un órgano corporativo y deliberante que usualmente se reúnen en la sede de la cofradía para tratar asuntos relativos a la vida del pueblo y a las relaciones de éste con el mundo exterior (Rojas, 1986, p. 260). Esta estructura es mantenida por la Cofradía del Niño de San José en Salamá, B. V. (la “Salamá rural”). Sin embargo, hay cofradías que son más centralizadas, y ejemplo de estas son las cofradías indígenas de departamentos como Sololá, Quiché y Chimaltenango.

Rojas (1986) dice que:

“Hay dos Principales [mayordomos] que ocupan la posición de dirigentes del grupo, y ellos son conocidos con el nombre de Aj-Waren, es decir, guías o líderes de la colectividad. Entre las atribuciones prácticas de los Principales figura la de nombrar a los hombres que asumen cada año los cargos en todas las cofradías; dichos hombres se conocen en la lengua quiché con el nombre de Aj-Patán, o sea “los que sirven”. Los Principales, asimismo, nombran al “alcalde indígena” o “alcalde segundo” del pueblo, que es un funcionario no autorizado por la Constitución y las leyes nacionales, pero que, con base en el derecho consuetudinario, ejercer funciones públicas específicas, como la de administrar justicia en las disputas menores entre indígenas, reclutar mano de obra gratuita para trabajos y obras comunales, y otras funciones de intermediación entre los órganos oficiales de la autoridad local y la población indígena mayoritaria”. (1986, p. 260)

Históricamente, las cofradías son una mezcla entre la cultura española e indígena. La integración de musicalización tribal, las vestimentas coloridas, y las comidas típicas de las comunidades de Guatemala, con la introducción de las costumbres españolas de procesiones de santos católicos, rosarios, y la evangelización cristiana, han determinado una convergencia en el choque de ambas culturas.

Las cofradías son un fenómeno religioso, pero tiene diversas implicaciones económicas, políticas, sociales, y artísticas. Los factores social y económico, que giran en torno a los intercambios que implican los recorridos de las imágenes de los santos católicos de las cofradías, determinan aptitudes y posiciones de poder. Por ejemplo, en la cofradía del Niño de San José en Salamá,  la cantidad de incienso que se maneja en dicha cofradía y las “veladas” que se realizan,  es determinante dentro  de la comunidad tanto como comercialización del incienso  en un período estacional (25 de diciembre al 16 de enero), como en cuanto al ritual que conlleva el mismo dentro de las celebraciones católico-cristianas.

En cuanto a las expresiones artísticas,

“la cofradía es foco de festivales cíclicos en los que la música, las danzas, las piezas dramáticas, los arreglos florales, ocupan un lugar preponderante. […] la cofradía es el lugar en que se organizan y se ensayan las danzas coreográficas más conocidas, entre las que figuran algunos de origen hispánico como el Baile de la conquista y el de Moros y Cristianos, y otras de origen americano como el Baile de la Culebra, el Palo Volador, los Ixtanes y otros.” (Rojas, 1986, p. 268).

Por último, los miembros de las cofradías son un ejemplo a seguir dentro de la comunidad. La cofradía en sí, representa un modelo de moralidad y de buena conducta social que hace que la mayordomía sea respetada y obedecida por el resto de las comunidades.

IV. A MANERA DE CONCLUSIÓN

Esta breve investigación tuvo sus orígenes en una discusión de la clase de “Economía Institucional” (una de las más enriquecedoras clases que recibí durante mi recorrido por la Universidad) y la sucesiva pregunta: ¿Cómo es posible que personas tan pobres puedan ser parte de las cofradías, puesto que se requieren grandes cantidades de dinero para poder sostener las celebraciones religiosas que éstas conllevan? No tengo una respuesta, pero si varias posibilidades: cooperación, costumbre, reputación,  devoción y Fe, o bien una manera de ensamblarnos en un mundo en el que olvidamos ya, la magia de las pequeñas circunstancias. La cofradía es eso, una pequeña circunstancia que trasciende el tiempo con una magistral mezcla de sonidos, colores, creencias, esperanzas, y pueblos unidos.

La cofradía es un andamiaje de costumbres, buen comportamiento, y culto a santos introducidos por los españoles con celebraciones matizadas por elementos indígenas. La cofradía representa una forma de organización teocrática, una forma de expresar la reputación de las familias, el factor económico bajo el nombre de “limosna para el santo al que se rinde culto”, y elementos de celebración “paganos” como las danzas basadas en leyendas mayas, trajes e instrumentos de origen prehispánicos: caracoles, tambores y la marimba. La devoción al santo católico-cristiano es importante dado que según F. Tista, la Cofradía de San José en la “Salamá rural” se ha conservado por la entrega espiritual que tienen los miembros de la cofradía a rendirle culto a dicha imagen.

V. TRABAJOS CITADOS

Entrevista hecha a F. Tista el 19 de octubre de 2014, esposa del Primer Mayordomo de la Cofradía de San José. Salamá, Baja Verapaz.

Chance, J. y Taylon, W. (1985). Cofradías and Cargos: An Historical Perpective on the Mesoamerican Civil-Religious Hierarchy. American Ethnologist, Vol. 12, No. 1, pp. 1-26

Rojas, F. (1986). La cofradía indígena, reducto cultural de los mayas de Guatemala. (pp.253-282)

The Cofradía: A Vanishing Tradition (Diciembre 1990). Friends of the Ixchel Museum, Vol. 1, No. 2.

________________________

[1] La información presentada fue dada por la esposa del Primer Mayordomo de la Cofradía del Niño de San José, F. Tista, en una entrevista realizada el 19 de octubre de 2014 en Salamá, Baja Verapaz.

[2] Mensufres: Condimentos o especias.

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