Los cometas y los soles espléndidos de las Niñas Novias

En el 2014, caminando por los pasillos de la biblioteca universitaria descubrí un libro diferente, que presté en seguida y me dispuse a leerlo.

La historia y las descripciones eran totalmente distintas a las que he leído. Todo era nuevo, pero eso no impedía que pudiese sentir empatía con la historia. Incluso percibía el intenso calor y el polvo que se describía en el libro… la manera de explicar los lugares, los sucesos y las personas, hacía sentirme identificada.

Me embriagué con las palabras, el olor de la tinta negra se mezclaba con la oscuridad de la historia.

Desde aquel entonces siento una profunda admiración por la niña que describía en el libro, una niña que se convertiría en un icono en mi museo mental, y que posteriormente se consagraría como la persona más joven en recibir un Nobel de la Paz: Malala Yousafzai. La historia de la niña que fue herida por las balas de un talibán que cuaja la ideología de muchos países de Medio Oriente: islamismo extremo en contra de la mayoría de derechos humanos.

Después de aquel libro, quizás me volví más feminista sin quererlo (y aún sin entender bien lo que esa palabra significa).

Desde mediados de 2015 ha resonado en los medios de comunicación la ola de refugiados que avanza impaciente y dolorosamente hacia Occidente. Todo lo narrado en el libro de Yo Soy Malala sobre el terror que viven los civiles debido a los grupos extremistas, es mostrado en las fuertes migraciones de refugiados. Es un huir de la brutalidad de los asesinatos, violaciones, torturas, secuestros, armas, minas antipersonas y amputaciones físicas, extremismo religioso, prohibiciones a las mujeres y niños, y el infierno en su propia patria.

Al terminar el libro Yo Soy Malala, me decidí por una novela que tenía un bonito título y conjugaba con una canción de mi grupo musical favorito de todos los tiempos (LODVG): Cometas en el Cielo de Khaled Hosseini (publicada en 2003).

Al respecto, escribiré nada de la historia porque considero que la novela es maravillosa y merece ser leída con la sorpresa en cada capítulo. Únicamente diré que las descripciones de los lugares y las personas son sencillamente fenomenales, mis emociones se divisaron entre lágrimas y trazos de felicidad. La literatura es ese bello lenguaje que acerca dolores y alegrías a la humanidad.

Después de Cometas en el Cielo, entre las marañosas esperas por transitar en Guatemala sin tráfico, el olor a café, las tazas de té de rosa de jamaica, y las incontables semillas secas[1] que devoré, logré terminar de leer  el segundo libro de Khaled Hosseini: Mil Soles Espléndidos (coincidentemente el 11 de Octubre, el Día Internacional de la Niña).

La historia resumida trata de la amistad que surge entre dos mujeres casadas con el mismo hombre, la diferencia de edades entre Mariam y Laila (casi dos décadas) y compartir las mismas penurias las hace enfrentar el conflicto bélico, tanto fuera como dentro de su hogar, en Afganistán.

Mil Soles Espléndidos es una novela que me hizo contener el aliento, por lo que debía hacer paradas constantes para asimilar las situaciones de las dos mujeres. Podría describir la historia con un oxímoron: dulce amargura.

***

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Esta imagen fue tomada en una boda en Afganistán por la fotógrafa profesional Stephanie Sinclair para la ONG Too Young to Wed. Una fotografía perfecta para retratar a los personajes de Mil Soles Espléndidos: Rashid, el hombre de 45 años casado con Laila, la niña de 14 años.

Este es un fragmento del libro. Rashid hablando con su primera esposa sobre Laila, la posible segunda esposa:

– ¿Qué pasa? ¿Qué? ¿Crees que es demasiado joven? Tiene catorce años. Ya no es una niña. Tú tenías quince, ¿recuerdas? Mi madre tenía catorce años cuando me tuvo a mí. Trece cuando se casó.

El 11 de octubre en internet circularon varios artículos celebrando el Día Internacional de la Niña, diversos avances y retrocesos mundiales surgían como un recuento de lo ocurrido durante el 2015. Uno de ellos mencionaba el matrimonio infantil en la mayoría de países, y Guatemala no es la excepción.

Recuerdo perfectamente hace un par de años que alguien me preguntó cuántos años tenía. Yo respondí que tenía 21 años. No voy a olvidar la respuesta a mi edad: – Seño, cásese porque ya la está dejando el tren. Y es que la frase “dejando el tren” en el área rural de Guatemala significa que alguien ya no se va casar porque ya pasó la edad para que un hombre quiera casarse con una. El Código Civil guatemalteco ampara esta creencia, que según el Art. 81[2] dice:

“La mayoría de edad determina la libre aptitud para contraer matrimonio. Sin embargo, pueden contraerlo: el varón mayor de dieciséis años y la mujer mayor de catorce, […].”

Según el Informe de Estadísticas Vitales de 2012 de Guatemala, a nivel nacional la edad mediana en que las mujeres contraen matrimonio es de 23 años; variando en los departamentos de Chimaltenango, Totonicapán, Suchitepéquez, Quiché, Baja y Alta Verapaz, cuya edad es de 21 años; y, finalmente en el departamento de Guatemala, la edad mediana es de 25 años aproximadamente. Pero la historia no se resume a dicha información.

En las áreas más alejadas de Guatemala y de muchos países, muchas niñas siguen siendo obligadas a casarse con hombres que pueden llegar a cuadruplicarse la edad. Según la organización Girls not Brides, cada año 15 millones de niñas son casadas antes de los 18 años, es decir, 1 de cada 3 niñas nacidas en países en vías de desarrollo. Los 20 países a nivel mundial con la mayor tasa de matrimonios infantiles durante el período 2015-2013 son: Níger con 76%; República Centroafricana, 68%; Chad, 68%; Bangladesh, 65%; Malí, 55%; Sur de Sudán, 52%; Burkina Faso, 52%; Guinea, 52%; Malawi, 50%; Mozambique, 48%; India, 47%; Somalía, 45%; Sierra Leona, 44%; Nigeria, 43%; Zambia, 42%; Nepal, 41%; Madagascar, 41%; Eritrea, 41%; República Dominicana, 41%; y, Etiopía con 41%.

En la mayoría de países subdesarrollados la práctica de matrimonios prematuros es más común para el caso de las niñas, y mucho más peligroso. Los embarazos a edades tempranas que ponen en riesgo la vida del bebé y de la madre, las enfermedades de transmisión sexual, el abandono escolar, y traumas psicológicos, son solo algunas de las consecuencias de los matrimonios infantiles. Además de aumentar el diámetro del círculo de la pobreza, y solapar infra-creencias religiosas y culturales.

______________________

[1] En mi antigua vivienda, una de mis mejores amigas, le colocó el seudónimo de “El Libro de las Manías” al primer libro de Khaled Hosseini. Esto porque durante la lectura de esta maravillosa historia, yo comía  manías sin parar, quizás por la influencia mental que ejerció en mí el hecho que en la intimidad de las familias afganas siempre consumían semillas secas con té en las interminables conversaciones.

[2] #18SI14NO es una campaña guatemalteca de Paz Joven que busca la reforma de los artículos 81 al 84 del Código Civil para elevar la edad mínima de matrimonio a 18 años para ambos sexos.

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