Junio y sus reflexiones

Bien, a punto de terminarse un mes más de esta hermosa aventura y llegar a mi ¼ de siglo habitando este planeta, es bueno reflexionar sobre lo que ha sido un tiempo bastante maravilloso y a la vez, enigmático.

  • Junio ha sido un mes para aprender de la vida, del trabajo, de mis errores, de mis miedos, y de los pequeños issues que me han hecho la persona que soy hoy en día.

Por ejemplo, mi persistente sentimiento de culpa y el miedo al éxito, son dos conclusiones que he logrado identificar con ayuda de mi coach. Aún me es difícil poder identificar a que le llamo sentimiento de culpa y a que le llamo miedo al éxito, si imagino no tengo la suficiente edad para tener culpas y éxitos sumamente profundos. Pero bueno, aún sin saberlo han sido determinantes para guiar muchas decisiones que he tomado hasta el día de hoy. Interesante, ¿no?

  • Mis sesiones de coaching me han dejado, por así decirlo, desnuda ante muchas realidades profesionales que quisiera no tener que volver a vivir… pero eventualmente allí continuarán. Hay relaciones profesionales políticas que me afectan en lo más profundo y quisiera escapar de ellas, pero no… van a seguir allí porque son importantes y porque seguramente en este camino que decidí tomar, van a continuar estando allí. Continúa siendo un punto más para denominar este 2017 como el año para aprender a ser resiliente.

 

  • Mis sesiones gratuitas y fortuitas con mi amiga psicóloga también han sido la ventana para examinar las polaridades contenidas en mí. Esas charlas interminables que realmente me han ayudado a identificar mis demonios y ángeles contenidos en una sola persona.

Me avergüenza esta confesión al respecto,  cuando hablaba sobre la carrera que estaba estudiando utilizaba entre broma y broma un término despectivo para referirme a ella. Le decía que estaba estudiando para “loquera”. Lo irónico es que ahora, durante nuestras comidas o cafés y el ronroneo de sus gatas, me encantaría que fueran interminables horas platicando sobre la esencia del ser humano… y sobre mi. He descubierto que amo sus “preguntaderas” porque me ha puesto en perspectiva sobre varias realidades que suenan mejor en voz alta que en mi cabeza.

  • Hoy, 25 de junio de 2017, tuve una pequeña epifanía de lo que podría ser mi vida no trabajando en el sector de desarrollo rural. Y la respuesta seguida a esto fue, no me imagino dedicando mi vida a algo que no fuera lo que estoy haciendo.

Fui invitada a dar una conferencia a más o menos 25 periodistas del área rural que trabajan en pequeñas organizaciones de campesinos, agricultores, y mujeres. Definitivamente uno de los públicos más difíciles en los que en este camino de presentaciones aquí y allá me ha podido traer.  Durante la conferencia y el tiempo de preguntas, descubrí que efectivamente hay más preguntas que respuestas para temas tan profundos relacionados a la pobreza y la forma en cómo estamos luchando contra ella. Fue una enriquecedora experiencia poder compartir con estas personas, porque una cosa es hablar en base a la teoría y los libros que así me lo han dicho, y otra muy distinta y quizás que no debería ser despreciada, es la vivencia que estas personas han tenido a lo largo de la vida en sus comunidades y que pueden enseñárnosla.

Saben, a veces tengo pensamientos catastróficos con respecto a la humanidad. Parece que trabajamos y trabajamos, y nunca vamos a llegar a un estado de bienestar aceptable.

Como economista me frustra ver que hay tantas iniciativas en el ámbito de desarrollo internacional que no funcionan, y las grandes ONGs siguen financiándolas. ¿Qué es lo que necesitamos para realmente trabajar en iniciativas sostenibles? ¿Al gobierno (y en este punto me rehúso a pensarlo, no porque mi alma mater no vea con buenos ojos al gobierno, sino porque he visto que no funciona)? ¿Repensar lo que vemos como causas de la pobreza y guiarnos en base a esto?… Realmente no lo sé.

Como persona me frustra ver que hay gente muriéndose de hambre, pidiendo limosna en las calles, niños limpiando vidrios en vez de estar en las escuelas, personas prostituyéndose, personas siendo discriminadas, personas sufriendo horrores… ¿Qué estamos haciendo con nuestra propia humanidad?

Como parte de la “población económicamente activa” quisiera hacer más… llevar el trabajo de nuestra ONG a más lugares, a más personas, tener más impacto.

Pero claro, yo sola no puedo hacerlo todo, para bien y para mal. Dependemos de muchos otros factores, financiamiento, otras entidades, otros recursos, otras capacidades… No somos islas, trabajamos en un todo.

El concepto de eficiencia se ha arraigado cada vez en mí, y definitivamente nunca existirá una solución universal para tantas necesidades de la humanidad. Hay un sinfín de polaridades para poder encontrar una panacea para las enfermedades sociales que afectan a nuestra humanidad.

Mi coach y una amiga psicóloga me han dado un consejo esencial: Siempre reflexiona sobre tu vida y lo que haces día con día. ¡Anótalo! Quizás no va a solucionar los problemas, pero si encontrarás los medios dentro de ti para conocer tus fortalezas y debilidades y enfrentarlos en base a eso.

Tal vez todos deberíamos hacer los mismo…

  • Por otro lado, así como pienso que la alimentación es la necesidad más básica e instintiva de cualquier ser viviente en la tierra, y para mi en el caso de los seres humanos sino logramos cubrirla nunca vamos a salir del ciclo de pobreza. Creo fielmente que la necesidad emocional básica de la humanidad es el amor.

Y quiero dejar en claro, que quizás no tenga razón en el hecho de decir que la alimentación es la necesidad básica del ser humano para combatir la pobreza. Sin embargo, he decidido unirme y trabajar en esa vía. Quizás como una manera de sentirme parte de un colectivo que está haciendo algo, porque de lo contrario,  sentiría que estoy yendo por la vida sin rumbo y no siendo agradecida con ella.

Quizás nuevamente este equivocada, pero en mi intento de buscar respuesta a por qué nos continuamos matando unos entre otros, porque unos tenemos comida y otros no, porque unos sufrimos menos que otros, etc. etc. etc. Pienso que falta algo que es inherente a la profundidad humana, algo necesario desde el alma.

Para mí, lo que nos falta es el amor inmarcesible. Ese amor que nos permita no solo pensar en nosotros mismos, sino también en el hecho que todos somos uno. Un planeta pujado por diversas fuerzas positivas y también negativas, de las que solo nos puede salvar el amor hacia nuestra humanidad.

Así que ahora mi reto es actuar con coherencia a esta creencia.

  • Bien, he terminado por hoy.

  • (Octubre apresúrate)
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